• Alice in Wonderland

4 días en Copenhague

Actualizado: 18 de ago de 2019

Sin duda este era el viaje que más ilusión me ha hecho en los últimos 2 años. A pesar de que ha habido otros destinos que en sí me llamaban más la atención que Copenhague (no quiere decir que no quisiera ir), este viaje me hacía especial ilusión porque era un viaje con mis mejores amigas a las que tan poco veo. Una de las chicas del grupo, vive actualmente en Copenhague, por lo que quisimos ir a verla y ya de paso que nos enseñara la ciudad.


Elegimos ir en junio ya que los billetes estaban bastante baratos ( nos costó unos 120€ desde Madrid) y además queríamos ir en verano para no morir de frío. O adelanto que ir en verano, en mi opinión, es la mejor opción. El ambiente es increíble, y aunque el tiempo es muy cambiante, resulta agradable la mayor parte del tiempo. Además puedes disfrutar de los parques, los barcos, Tivoli y puedes ir paseando a todos lados como hemos hecho nosotros.


Cogimos el avión sobra las 10 de la mañana y llegamos 3h después. Allí cogimos el tren que sale desde el Aeropuerto y nos bajamos en la parada de Københavns Hovedbanegård (Estación Central de Copenhague) ya que nuestro apartamento estaba por esa zona. El precio fue de unos 36 DKK por persona (4.82€) y tardamos unos 15 minutos.


Nosotros durante el viaje hicimos casi todo a pie, por lo que cogernos un abono no nos salía rentable, pero hay varias opciones para los que planeáis coger el transporte muy a menudo.


Es probable que encontréis que dimos muchas vueltas de un lado a otro, pero íbamos improvisando un poco según lo que iba apeteciendo al grupo. Por eso, os dejo el enlace de todas la ubicaciones para que veáis donde está todo y podéis organizaros de forma distinta si lo queréis. No olvidéis que al fin y al cabo íbamos a visitar a una amiga y nuestro fin era pasar tiempo juntos.


Día 1


¿Qué veremos?


- Foodhalken

- Calle Fiolstaede

- Jorcks Passage

- Calle Strøget

- Plaza Amagertorv

- Nyhavn


En cuanto dejamos las cosas en el apartamento, fuimos al mercado de Foodhalken para comer y tomarnos una cerveza. No os voy a mentir, no tengo ni idea de lo que pedí, pero debo decir que estaba muy bueno. Era como una especie de hamburguesa vegetariana con chili-mayo y batata. Además, en Dinamarca está permitido beber en la calle, por lo que tomarse una cerveza en cualquier lado es bastante sencillo.


Primero pasamos por Nørreport para poder entrar en la calle Fiolstaede, donde los edificios tienen las fachadas pintadas de colores. Pasamos frente a la Catedral de Nuestra Señora de Copenhague (Vor Frue Kirke) hasta llegar a Jorcks Passage, que es un pasaje muy bonito cuyo techo es de cristal y tiene unas tiendas muy monas.

Desde allí giramos a la izquierda para pasar por la calle Strøget , que es la calle donde están la mayoría de las tiendas de fast fashion en Copenhague. Allí veréis también la tienda de Lego (que es una empresa Danesa). A mi me gusta ver las tiendas de Lego en las diferentes ciudades porque suelen tener construido con piezas de Lego, diferentes monumentos o figuras históricas de la ciudad. En esta ocasión tenían un dragón y una bicicleta. En Dinamarca, también si tenéis tiempo, podéis visitar el parque temático de Lego.


Paseando por esa calle, pasamos por la iglesia Helligaandskirken hasta llegar a la plaza Amagertorv, donde se encuentra el centro comercial Illum. Allí nos subimos a la terraza que tienen para disfrutar de las vistas de la plaza.

Continuamos por la calle Strøget, hasta llegar a la plaza Kongens Nytorv, que ha quedado muy bonita después de la obra. Esta plaza da a la zona de Nyhavn, donde están las famosas casas de colores de Copenhague. Allí cogimos un tour en un barquito que nos llevó por los canales y explicándonos un poco de la historia de Copenhague. Nos costó 50 DKK (6.69€) y duró 1 hora. La última salida de barcos suele ser sobre las 6 de la tarde, por lo que recomiendo que os subáis primero y luego deis una vuelta por la zona. La vuelta en barco hizo que nos diéramos una idea de lo que iríamos a ver en los próximos días y además, si vas en verano, puedes apreciar lo mucho que disfrutan los daneses del canal en esa época.

Cuando nos bajamos fuimos a dar una vuelta y tomar helados y milkshakes en Vaffelbageren.


Después de eso volvimos paseando al apartamento, y parando por el supermercado para comprar cosas para desayunar al día siguiente. Como todos nos habíamos levantado muy pronto, decidimos ir a descansar al apartamento y disfrutar de la terraza que tenía. Al final nos distrajimos hablando y acabamos acostándonos tardísimo.


Día 2


¿Qué veremos?


- Castillo de Rosenborg

- Jardines del castillo

- Paludan Bog & Café

- Vor Frelsers Kirke

- Christiania

- Reffen


Nos levantamos, desayunamos en el apartamento y empezamos la ruta sobre las 10 de la mañana. En nuestro planing estaba ver tanto el Jardín Botánico como el Castillo de Rosenborg, pero por temas económicos, decidimos ver solo el Castillo de Rosenborg. Nos costó unos 115 DKK (15.38€) por persona. Para poder entrar, debéis dejar las mochilas y bolsos en una taquilla, que si no me equivoco cuesta unos 20 DKK (2.68€) en monedas. Si no vas a cambiar dinero (nosotros no lo hicimos en todo el viaje, ya que pagamos todo con tarjeta), os preguntarán si tenéis efectivo, y si no disponéis de ello, os darán una moneda de 20 DKK y os lo cobrarán en la tarjeta. Nosotros para 7 personas, usamos una sola taquilla.


En el castillo podréis ver algo de historia de la Familia Real danesa y donde y como vivían. Allí además se encuentran las joyas de la corona de la Familia Real.

A su alrededor están unos preciosos jardines por los que paseamos un rato. Luego nos fuimos a comer temprano en Paludan Bog & Café, que era una librería y donde puedes comer y leer. Allí veréis que hay muchos estudiantes. Yo decidí pedirme unos nachos, que realmente estaban buenísimos. Las raciones allí son bastante grandes, por lo que si no coméis mucho, os recomiendo compartir. Antes de eso, paramos justo en frente de Rundetårn donde compramos una especie de licor "Vikingo" (a saber que era en realidad) llamado Freja.

A continuación, nos dirigimos al Palacio de Christiansborg, y seguimos hasta Vor Frelsers Kirke (Iglesia de San Salvador), que es famosa por su torre en espiral. El arquitecto se suicidó tirándose de la torre porque hizo las escaleras en el sentido contrario de lo habitual. Esto puede que os cause un pequeño mareo, porque tu mente no está acostumbrada a subir en esa dirección. Si tenéis miedo a las alturas, problemas de corazón o claustrofobia no recomiendo subir. La subida es muy empinada y se suben por zonas muy cerradas. Para los demás lo recomiendo totalmente. Las vistas son preciosas: desde la torre podéis ver el puente que lleva a Suecia y todo Copenhague.

Iglesia de San Salvador

Desde allí, decidimos pasar la tarde en Chrstiania. Os aviso que allí, en la mayor parte no se puede hacer fotos, por lo que no os remiendo que lo hagáis si no queréis enfadar a nadie. Os dejaré adivinar porqué cuando vayáis. Tenían montado un mercadillo y habían puesto un DJ con música. Todo el mundo estaba bailando. Decidimos tomarnos la tarde un poco relajada y sentarnos en la orilla del canal probando el licor "Vikingo" que habíamos comprado.


Para cenar, fuimos a una zona de puestos de comida callejera llamada Reffen, donde hay comida de muchísimos países. Decidimos ir andando ya que teníamos tiempo de sobra, y el paseo es bastante agradable al lado del canal. Si no queréis andar media hora, como hicimos nosotros, hay un autobús que te lleva hasta la puerta. En Reffen, todo se paga con tarjeta. Es más, al contrario que en España, donde hay zonas donde pagas por tener el equivalente en fichas para intercambiar por comida, aquí, si no dispones de tarjeta, había zonas llamadas "Cash Zones", donde cambiabas efectivo por tarjetas con el equivalente que quisieras. Yo me pedí un crepe muy rico, unos amigos comieron unos perritos calientes "a la danesa" y otros comieron en el puesto de comida africana llamado Baobab (y creo que pidieron Domoda). Todo estaba buenísimo. El ambiente allí es muy agradable y hay mucho sitio para sentarse. Además, en ese momento, justo al lado estaban celebrando el festival "Copenhell" que es un festival de música heavy.

Para volver, si que optamos por el autobús ya que estábamos muy lejos del apartamento y ya estábamos muy cansados.


Día 3


¿Qué veremos?


- Royal Pancake

- La Sirenita

- Kastellet

- St. Alban

- Fuente de Gefion

- Palacio de Amalienborg

- Iglesia de Mármol o de Frederik

- Museo Nacional de Dinamarca


Este día decidimos desayunar fuera, en la cafetería de una amiga de nuestra amiga. La cafetería se llama Royal Pancake, y os juro que aun sigo soñando con el gofre que me pedí.

¡Qué rico! Os recomiendo totalmente que vayáis. Todo allí estaba buenísimo (encima es que los frutos rojos en Dinamarca están buenísimos).

Desde Nørreport, cogimos un tren a Østerport, donde fuimos a ver La Sirenita. Si no queréis que os pase como a un señor al que vimos (se resbaló con las algas en las piedras y se calló delante de todo el mundo), os recomiendo que no os acerquéis mucho. Es más, con la de gente que hay, se ve mejor si lo ves desde arriba.


Después fuimos a Kastellet, una fortificación militar que aun está en uso. El sitio es muy bonito en verano, ya que es muy colorido y el césped contrasta con el color de los edificios. Aunque resulte muy apetecible, sentarse en el césped está prohibido. A nosotros nos echó un militar que estaba de guardia (aunque a todos nos sorprendió con la gran educación y simpatía con lo que lo hizo). No olvidéis visitar el molino que está allí. A nosotros se nos olvidó, pero iremos la próxima vez.



Desde allí, andamos bordeando el canal hasta la iglesia de St. Alban. Tuvimos la suerte de que cuando entramos estaban ensayando para el coro, por lo que nos quedamos allí un rato. Justo al lado está la fuente Gefion, que es preciosa. De esta zona me llevo una de mis fotos favoritas del viaje.


En esta ocasión no he mencionado nada sobre la hora de comer, pero resulta que con el desayuno estábamos muy llenos. Una buena idea es compararos un bocadillo y coméroslo por esta zona disfrutando del sol (si tenéis la suerte de que lo haya).


Cuando acabamos, fuimos al Palacio de Amalienborg, que puedes visitar por 95 DKK (12.73 €). Aquí es donde vive la reina y el príncipe de Dinamarca. Al parecer sale cada año por su cumpleaños para saludar.


Justo al lado encontraréis la Iglesia de Mármol o de Frederik, cuya entrada es gratuita. Es una construcción bastante reciente para ser una iglesia (tiene unos 150 años) y es de confesión Luterana. Notaréis que se asemeja un poco a la Basílica de San Pedro por fuera, y esto es porque está inspirada en ella.

Amalienborg y la Iglesia de Mármol al fondo

Si entráis a ver el Palacio de la Reina, es posible que no os de tiempo ir, ya que cierran a las 6, pero nosotros decidimos atravesar la ciudad e ir al Museo Nacional de Dinamarca. Teníamos muchas ganas de ver cosas vikingas y no decepcionó. Lo único malo fue tener que verlo tan rápido por lo pronto que cierran. El precio fue de 95 DKK (12.73€).


Tras este paseo, nos entró mucha hambre, por lo que fuimos a la casa de nuestra amiga a dejar las cosas y comimos en el Café Trold. Aunque está bastante alejado del centro, si os quedáis por la zona os lo recomiendo. Allí nos pasamos el resto de la tarde y parte de la noche hablando.


Día 4


¿Qué veremos?


- Tivoli


Ese día decidimos levantarnos tarde ya que nos habíamos acostado el día anterior a las 4 de la mañana. Tras desayunar en el apartamento y pasar por el supermercado par compararnos la comida, fuimos los Jardines de Tivoli. Allí podéis llevar la comida y bebida que queráis. Hay sitios donde podréis hacer un picnic al sol y disfrutando de espectáculos en el teatro o conciertos. También tienen unas taquillas donde podéis dejar todas vuestras cosas. Os recomiendo que compréis la pulsera que os da acceso ilimitado a las atracciones, ya que con montarte en 3 atracciones de adultos, compensas el coste de la pulsera. Además, yo por llevar la tarjeta en el bolsillo para pagar por cada entrada, acabé perdiéndola. Afortunadamente, los daneses son super educados y amables, y decidieron llevarla a objetos perdidos.


Allí pasamos todo el día, aunque teníamos la intención de pasar solo unas 3h. Acabamos montándonos en todo lo que pudimos y quisimos. Si no os gustan las atracciones, merece la pena entrar solo por lo bonito que es. Además, puedes ir a disfrutar de conciertos que dan en verano o de comer un picnic.


Después volvimos al apartamento de nuestra amiga y cenamos comida Tailandesa en Kiin Kiin Tok Tok. La verdad es que era un poco carillo, pero si os gusta el picante, os gustará mucho.



Al día siguiente, desayunamos de nuevo en Royal Pancake, cogimos el tren de vuelta al Aeropuerto de Copenhague y nos despedimos. Por cierto, no vayáis justos de tiempo, que las colas en la zona de seguridad son inmensas y las puertas de embarque pueden estar a hasta 15 minutos andando rápido.



Si tenéis más días, podéis visitar Jutlandia, Malmo o Lego Land. Nosotros nos quedamos con las ganas de quedarnos más tiempo y ver más. Muchas gracias a Alba por enseñarnos esta preciosa ciudad y llevarnos tan cómodamente y a comer en sitios tan ricos.


¡Espero que esto os sirva de ayuda si planeáis visitar Copenhague!


Gracias por leer y ¡hasta pronto!


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